¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la Casa del Señor»! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. Allí suben las tribus, las tribus del Señor –según es norma en Israel– para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. Auguren la paz a Jerusalén: «¡Vivan seguros los que te aman! ¡Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!». Por amor a mis hermanos y amigos, diré: «La paz esté contigo». Por amor a la Casa del Señor, nuestro Dios, buscaré tu felicidad. (Salmo 122)

viernes, 24 de junio de 2016

BENDICIÓN DE UN CRUCIFIJO ENTRONIZADO EN UN HOGAR




Se ben­decirá el crucifijo, diciendo:

-Nuestro auxilio está en tu nombre Oh Señor Jesucristo, Dios Santo y en tu Santa Cruz.

–Tu que hiciste el cielo y la Tierra, Dios Santísimo. Bendito seas.

-El Señor Jesucristo y su Santa Cruz estén en nosotros.

-Amén, Amén, Amén.


OREMOS:

Omnipotente y sempi­terno Dios Santo, que no reprue­bas el que se pinten las imágenes (o se esculpan las estatuas) de tus Santos, y el crucifijo de tu Hijo, a fin de que cuantas veces los veamos con los ojos de nuestro cuerpo, otras tan­tas veces nos determinemos a imitar los ejemplos de su santidad: te rogamos que te dignes bendecir y santificar este crucifijo hecho en honor de Jesucristo Dios y Hombre Verdadero, concédenos que cuantos ante él procu­remos honrar y orar al Dios Vivo, obtengamos por sus méritos infinitos e intercesión, las gracias en la vida presente y la gloria en la Eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. -Amén.


¡OH Dios Santo! permanece en este crucifijo y en todos nosotros, exorcízalo, bendícelo y protégelo, y exorcízanos a todos nosotros, a lo nuestro y a los nuestros, con la Preciosa Sangre de tu Hijo, permanente en todo y en todos.



Rociar el crucifijo con agua bendita diciendo: Yo reclamo sobre mi y sobre los que aquí estamos, la Sangre del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, para que nos purifique de todo pecado y nos proteja contra todo ataque del maligno.






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